Historia Contemporanea

Entre 1808 y 1813, tuvo lugar la Guerra de la Independencia Española. La Mancha sufrió los efectos de la guerra, en la que combatían las fuerzas francesas defendiendo al rey José I, impuesto por Napoleón, contra las guerrillas patriotas, que luchaban por el restablecimiento en el trono de Fernando VII. En La Mancha, como en otros puntos de España, surgió una Junta, la Junta Superior de la Mancha, frente a la administración afrancesada. Esta Junta editó entre 1811 y 1812 una Gazeta de la Junta Superior de la Mancha, desde Elche de la Sierra, Alcaraz y Ciudad Real sucesivamente.

Durante la guerra, hubo intentos de reformar la ordenación provincial de España. La administración afrancesada estableció una división basada en prefecturas sin bases históricas en 1810. Frente a la misma, las Cortes de Cádiz crearon una nueva división provincial en 1813. Ninguna de las dos divisiones fue llevada a la práctica tras el retorno de Fernando VII en 1814, y con el que también volvió el absolutismo.

Tras el pronunciamiento de Rafael de Riego en 1820, los liberales asumieron el poder. En 1822 se aprobó una nueva ordenación provincial, en la que desaparecía la provincia de La Mancha, sustituida en su mayor parte por la de Ciudad Real, y en la que aparecía la nueva provincia de Chinchilla, formada de territorios de las antiguas provincias de La Mancha, Cuenca y Murcia. Sin embargo, el Trienio Liberal cayó en 1823 (y con él su ordenación provincial), tras la intervención militar de los Cien mil hijos de San Luis, a petición de Fernando VII, y a la que sucedió una intensa persecución de los liberales.

A la muerte de Fernando VII en 1833, le sucedió su hija Isabel II. Sin embargo, su madre, la regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias tuvo que apoyarse en los liberales, frente a los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII, para el que reclamaban el trono. Ya en ese año se llevó a cabo la división provincial que establecía las actuales provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, y que suponía la desaparición definitiva de la provincia de La Mancha. Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Madrid y Guadalajara formaron la región de Castilla la Nueva, y Albacete y Murcia la Región de Murcia. Las únicas modificaciones posteriores de estas provincias fueron el paso de Villena de Albacete a Alicante en 1836, el paso de Villarrobledo de Ciudad Real a Albacete en1846, y el paso de Requena y Utiel de Cuenca a Valencia en 1851.

En las Guerras Carlistas (1833-1840, 1846-1849, 1872-1876), La Mancha permaneció mayoritariamente fiel al Gobierno de Madrid, esto es, a la causa liberal. No obstante, esto no evitó las acciones de algunas partidas carlistas, que llegaron a tomar algunos pueblos. El carlismo tuvo especial fuerza al norte de la provincia de Cuenca. Al mismo tiempo, se produjo un auge del bandolerismo.

Durante el siglo XIX, La Mancha fue una de las regiones de España más afectadas por las desamortizaciones, entre las que sobresalieron las de Mendizábal y Madoz.

Con la caída de Isabel II tras la Revolución de 1868, se produjo una reunión de representantes del Partido Republicano Federal en Alcázar de San Juan en la que se firmó el Pacto Regional Manchego. Sin embargo, en el proyecto de Constitución Federal de 1873, no se contempló la creación de un Estado de La Mancha, sino de un estado de Castilla la Nueva y otro de Murcia. No obstante, en 1873, durante la Revolución Cantonal, en Ciudad Real se produjo un levantamiento que proclamó el Cantón Manchego, que fracasó, como el resto de la revuelta cantonal en España. Las esperanzas federales se vieron truncadas con la caída de la República Federal en 1874. El regionalismo manchego se manifestó posteriormente en la creación en 1906 en Madrid del Centro Regional Manchego, que llegó incluso a crear una bandera y un himno de La Mancha, y defendía la creación de una Región de La Mancha, formada por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Con el Decreto de Mancomunidades Provinciales de 1913, se dio la posibilidad legal de establecer una Mancomunidad Manchega formada por dichas provincias, algo que reclamó en1919 la Asamblea Magna de la Juventud Central Manchega en Madrid, y que llegó a proponer la Diputación Provincial de Albacete en 1924, sin resultados finales. Tras la proclamación de la Segunda República Española en 1931, se produjeron reuniones de diputados, y en 1933, de presidentes de las cuatro Diputaciones provinciales, para estudiar las posibilidades de la creación de una región manchega dotada de un Estatuto de Autonomía. Todas estas posibilidades se vieron truncadas por la Guerra Civil española (1936-1939), durante la cual casi todo el territorio manchego permaneció bajo control de la República hasta el final de la guerra. Durante el Franquismo, en 1962, se constituyó el Consejo Económico Sindical Interprovincial de La Mancha, con el propósito de coordinar los consejos provinciales de las cuatro provincias.

Tras la Transición a la democracia, España se dividió en comunidades autónomas. En 1982 se formalizó la creación de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, formada por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo.